Las bicis no muerden

La que se saltó el stop con su coche fue ella, pero me echó tal bronca que cualquiera hubiera dicho que el error había sido mío. Para ella lo era, porque yo, señores y señoras, había cometido el pecado de  circular ¡en bicicleta!

Me muevo en bici por la ciudad de manera habitual desde hace ya varios años. Tiene muchas ventajas.  Haces deporte, ahorras dinero, no contaminas, no ocupas espacio en las calles, no haces ruido, te pone de buen humor, aparcas con facilidad …

Algunos de estos beneficios los disfruta solo el ciclista (ejercicio saludable, ahorro de tiempo, buen humor), pero otros son para todos. Si voy en bici en lugar de coger mi coche, no emito gases, evito otra fuente de ruido más y no contribuyo a formar atascos ni al problema del aparcamiento.

Sin embargo y pese a que todo esto es obvio, y también pese a que la mayoría ha montado alguna vez en bicicleta, tuvo una en su infancia o sigue la vuelta ciclista cuando la ponen por la tele, hay gente que nos odia. Lo noto.

Hay calles de un solo carril que tienen pintada en la calzada pictogramas que indican que son de prioridad para las bicis. Suelo elegirlas para mis trayectos, pero nunca las tengo todas conmigo porque, si bien hay muchos automovilistas que asumen con deportividad la presencia de ciclistas, otros se toman tu existencia como una afrenta.

Se pegan a ti, que vas delante y con pequeños acelerones ponen en evidencia lo mucho que les cuesta mantener la porquería de velocidad que llevas tú. Este tipo de enemigo de la bici procura pegarse a tu rueda trasera para que notes su aliento de humo en el cogote y tengas muy claro que estás de más.

Pese a estas vicisitudes y a algún comentario despectivo que escuchas al pasar,  yo sigo con mi bici, convencida de que es un ingrediente de un futuro mejor. No somos las hermanitas de la caridad, pero ni echamos humo ni hacemos ruido.

3 Responses so far.

  1. UNo dice:
    Bueno, yo no soy de los que odian a los ciclistas ni mucho menos y me muevo en moto. He visto de todo. Ciclistas que respetan las normas y otros que no, exactamente igual que ocurre con los conductores de coches o de motos, ni más ni menos, pero el accidente más grave que he tenido ha sido con una bicicleta . El impacto levantó en peso a mi Vespa de más de 100 kilos conmigo encima. Caímos al piso. La ciclista se levantó del suelo. Su bici, irreconocible. Le ofrecí llevarla al hospital y me dijo que no hacía falta. Se disculpó “perdona, la culpa fue totalmente mía”. No me atreví en aquel momento a decirle nada de los desperfectos que su reconocida culpa habían causado a mi moto y que tuve que pagar yo. La “oreja” trasera derecha de la Vespa hubo que ponerla nueva. Si hubiese sido yo el culpable, mi seguro le habría pagado una bicicleta nueva a la ciclista.

    Ya se que no es una idea que suscite mucho apoyo, pero en la medida en que una bicicleta tiene la consideración de vehículo y teniendo en cuenta que el ciclista habitual comparte la vía pública con otros vehículos en condiciones de igualdad, me parece que deberían pagar impuesto de circulación y disponer de un seguro de responsabilidad frente a terceros, al igual que el resto de usuarios de la vía.

    • Ángeles Arencibia dice:
      Me parece bien pagar un impuesto de circulación por mi bici, siempre que se me garantice que voy a poder circular con seguridad por mi ciudad.
  2. UNo dice:
    El impuesto de circulación se paga por utilizar la vía pública para circular y yo, como motorista, no puedo condicionar el pago del impuesto de mi moto a que me garanticen una circulación segura. La seguridad es cosa de cada uno, tanto desde el punto de vista de la conducción como desde el de la ropa y cascos de protección. Y el que tiene moto sabe que una caída es siempre una posibilidad cierta.

    Sin embargo Ángeles, la cuestión del seguro de responsabilidad frente a terceros me parece aún más importante que el impuesto de circulación. Los accidentes son inherentes a la circulación de vehículos. Yo no he tenido ni un accidente con la moto desde hace más de una década pero todos los años estoy obligado a renovar mi póliza de seguro. Puedo atropellar a alguien o a la mascota de alguien o causar un accidente grave que signifique gastos varios y diversos que como responsable del siniestro debo afrontar

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