Pino y Balbina, mis heroínas

Pino y Balbina, Balbina y Pino, son las primas Sosa, aunque yo diría más bien que son las hermanas Sosa por lo que se quieren. Juntas han movido montañas, y no en sentido figurado. Pino ha cumplido 80 años, los mismos que tiene de desaparecido su padre, José Sosa Déniz, latonero y socialista en la Arucas de los años 30.

El de Balbina, Francisco Sosa Batista -cantero, agricultor, socialista y sindicalista-, tuvo una muerte larga: sobrevivió a los asesinatos del 37 pero recibió tales palizas -físicas y de las que rompen el alma-, que su existencia fue ya para siempre una completa agonía.

Pino y Balbina Sosa, en el cartel del un homenaje que recibieron en 2013 o 2014.

Pino y Balbina, Balbina y Pino, acaban de salir en los periódicos en la foto de una nueva victoria: el hallazgo en el fondo del pozo de Tenoya, en Arucas, Gran Canaria,  de al menos 11 restos humanos y un montón más de huesos, de una suela de zapato, una moneda de la República, y balas como las que usaron los rebeldes. 

Puede haber más, ya  que quedan aún ocho metros por excavar para llegar hasta el final, me advierte Pino, a la que llamé este jueves para felicitarla por el éxito.  “Esto demuestra”, me dice, “que teníamos razón, que no somos unas viejas locas”. ¿Pongo eso de viejas locas, Pino?, le pregunto.  “Sí, sí, ponlo, que muchos lo dijeron”.

Pino y Balbina son la presidenta y vicepresidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, fundada en 2003, aunque la tarea de descubrir la verdad sobre los desaparecidos del 37 la empezaron antes, casi en la cuna.  La madre de Pino comenzó a buscar a su marido en el mismo instante en que él faltó de la casa familiar de Las Chorreras (Arucas), en  la madrugada del 19 de marzo de 1937. Pino entonces era un bebé a punto de cumplir dos meses.

Francisco, primo de José y padre de Balbina, escapó de morir en la  Marfea (un acantilado utilizado para las desapariciones entonces)  de chiripa, gracias a unas luces en la carretera que atribuyeron al coche del obispo Pildain.

Otros heredan una casa, a Pino y a Balbina les legaron una búsqueda. 

Durante años -cuando fundan la asociación ya tienen mucho trabajo hecho-  han recorrido laderas, han hablado con centenares de personas y se han  plantado ante los políticos (razonables y de los otros) para pedir que se abrieran los pozos, porque había hombres en el fondo.

De origen humilde e infancia de niñas rojas, con todo lo que esto supuso en la España de la dictadura, Pino y Balbina no se han arredrado ante casi nada. Si la mayor, Pino,  fue una de las primeras mujeres en conducir camiones en Gran Canaria; la bejamina (Balbina nació en 1944) de esta pareja de primas  empezó a trabajar a los 9 años en una casa de niños “que olían bien”,  y con el tiempo presidiría la Asociación de Alumnos de Radio ECCA, formaría parte de su Patronato y representaría a la emisora en el Consejo Escolar.

En la materia que nos ocupa, las Sosa también han hecho oír su voz fuera de las islas. Forman parte de la organización nacional de memoria histórica, y por poner un par de ejemplos, Pino testificó en el Tribunal Supremo, en el juicio contra Baltasar Garzón, y su historia aparece en la novela “Con el corazón helado” de Almudena Grandes, que la cita en los agradecimientos. “Los pozos de Arucas, en Gran Canaria, existen. Yo he estado allí de la mano de Pino Sosa”, escribe en este libro la autora madrileña.

La barbarie: En el fondo del Pozo de Llano de las Brujas, los esqueletos conservan la misma postura que adoptaron al morir.

Y todo esto, arrastrando a un batallón, porque de las manos de las Sosa van de seguido muchas familias que solas nunca lo habrían conseguido o ni siquiera intentado. Me refiero a las familias -descendientes de desaparecidos- que forman parte de la asociación y comparten con las primas anhelos y alegrías. De estas últimas son los hallazgos de 2008, cuando se abrió el Pozo del Llano de Las Brujas, y empezaron a aparecer cuerpos y objetos. 

Al final fueron 24 hombres  -los arqueólogos que realizaron la excavación dirían más tarde que les había impresionado “la carga de violencia” que presentaban– , un duro de plata, una suela de zapato con la marca ‘Tigre? (la misma de la suela de Tenoya) y hasta una dentadura postiza.

Los 24 hombres exhumados en el Llano de las Brujas fueron enterrados en Arucas y en Gáldar y al menos nueve fueron identificados gracias al ADN. Este triunfo fue también una decepción para Pino, porque su padre no estaba entre ellos.

Desde que las conozco, hace casi una década, me han remachado que había cuatro pozos en Arucas que, según todos los indicios, se usaron como fosas clandestinas:  el de Llano de las Brujas, el de Tenoya, el de la Vuelta del Francés y el del Puente de Arucas. Solo han abierto dos y la suma de cuerpos asciende por ahora a 35.

35 hombres arrojados hace 80 años al fondo de un pozo

La constancia y el coraje de las primas Sosa siempre me han emocionado, porque las vidas  de gente como ellas no suelen tener lugar en la Historia.  Son carne de cañón, los extras de la película, los que siempre llevan la peor parte.

Confieso mi debilidad por este par de mujeres, con las que tanto me he he reído y espero reírme muchas veces más.

 

“Nos decían que no, y nosotras erre que erre …”

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